Caballero Bonald

 


 

Antología poética

José Manuel Caballero Bonald

Las adivinaciones




ArribaAbajoVersículo del Génesis



Abajo Por las ventanas, por los ojos


de cerraduras y raíces,


por orificios y rendijas


y por debajo de las puertas,


entra la noche.



Entra la noche como un trueno


por las rompientes de la vida,


recorre salas de hospitales,


habitaciones de prostíbulos,


templos, alcobas, celdas, chozos,


y en los rincones de la boca


entra también la noche.



Entra la noche como un bulto


de mar vacío y de caverna,


se va esparciendo por los bordes


del alcohol y del insomnio,


lame las manos del enfermo


y el corazón de los cautivos,


y en la blancura de las páginas


entra también la noche.



Entra la noche como un vértigo


por la ciudad desprevenida,


rasga las sábanas más tristes,


repta detrás de los cobardes,


ciega la cal y los cuchillos


y en el fragor de las palabras


entra también la noche.



Entra la noche como un grito


entre el silencio de los muros,


propaga espantos y vigilias,


late en lo hondo de las piedras,


abre sus últimos boquetes


entre los cuerpos que se aman,


y en el papel emborronado


entra también la noche.
Miedo
Mil veces he intentado
decirte que te quiero,
mas la ardorosa confesión, mi vida,
se ha vuelto de los labios a mi pecho.
¿Por qué, niña? Lo ignoro,
¿Por qué? Yo no lo entiendo,
Son blandas tu sonrisa y tu mirada,
dulce es tu voz, y al escucharla tiemblo.
Ni al verte estoy tranquilo,
ni al hablarte sereno,
busco frases de amor y nos la hallo.
No sé si he de ofenderte y tengo miedo.
Callando, pues, me vivo
y amándote en silencio,
sin que jamás en tus dormidos ojos
sorprenda de pasión algún destello.
Dime si me comprendes,
si amarte no merezco.
Di si una imagen en el alma llevas…
Mas no… no me lo digas…¡tengo miedo!
Pero si el labio calla,
con frases de los cielos
deja, mi vida, que tus ojos digan
a mis húmedos ojos… ya os entiendo.
Deja escapar el alma
los rítmicos acentos
de esa vaga armonía, cuyas notas
tiene tan sólo el corazón por eco.
Deja al que va cruzando
por áspero sendero,
que si no halla la luz en la ventana,
tenga la luz de la esperanza al menos.
Callemos en buena hora
pues que al hablarte tiemblo,
mas deja que las almas, uno a uno,
se cuenten con los ojos sus secretos…
Dejemos que se digan
en ráfagas de fuego
confidencias que escuche el infinito
frases mudas de encanto y de misterio.
Dejemos, si lo quieren,
que estallen en un beso,
beso puro que engendren las miradas
y suba sin rumor hasta los cielos.
Dime así que me entiendes,
que sientes lo que siento,
que es el porvenir de luz y flores
y que tan bello porvenir es nuestro.
Di que verme a tus plantas
es de tu vida el sueño,
dime así cuanto quieras…. cuanto quieras.
De que me hables así… no tengo miedo.
Transfiguración de lo perdido
La música convoca las imágenes
del tiempo. ¿Dónde me están
llamando, regresándome
al día implacable?
Nada me pertenece
sino aquello que perdí. Párrafo
libre de ayer, la memoria confluye
sobre un bélico fondo de esperanzas
 donde todo se aplerta y se transforma
en vida, donde está mi verdad
reciennaciéndose.
Oh transfiguración
de lo que ya no existe, rastro
reclusión de la memoria
que salva el tiempo en cárceles de música.

La palabra más tuya

Con una mano escribo
Y con la otra abro
las páginas de un libro.
Aquí está
 la palabra que busqué tantos años.
¿Merezco repetirla
impunemente ahora,
mientras leo tu nombre
siemprevivo
en el piadoso mármol?
Abel Martín, Juan de Mairena,
conmigo estáis oyendo
la apócrifa verdad, peregrinando
por las abiertas páginas
 
de un libro, lejos ya
de los muros hostiles
que circundan las letras de la fe.
Latino mar liberto
de Collioure, piedra
sonora entre las impasibles
violetas sepulcrales,
 aquí dejo caer sobre la tierra
 calladamente
la palabra más tuya.


 
 
 
 
 
 

 

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