Hemos comenzado la tercera evaluación realizando un trabajo sobre el tema 2 de literatura. La información para realizar el trabajo se encuentra aquí:
https://2esoenlajanda.blogspot.com/2021/03/literatura-tema-2-un-gran-espectaculo.html?m=1
También hemos hecho una redacción en la que se reflexionaba sobre los aspectos que hemos visto en el libro de La música del viento y la película Slumdog millionaire. Reflexionábamos sobre las principales diferencias que se pueden observar entre la vida en España y la vida en países subdesarrollados como La India y también si se veía alguna similitud. Las pautas para realizar la redacción son:
- una carilla de extensión,
- organizar el texto en párrafos,
- usar conectores del discurso para organizar el texto,
- respetar los márgenes,
- cuidar la ortografía y el uso de tildes
Más tarde, hemos empezado el tema 5 de Lengua y esto es lo que llevamos por ahora:
- lectura de las páginas 84 y 85 y realización de las actividades de la 1 a la 7 de la página 86,
- también hemos visto este vídeo:
- hemos contestado las preguntas de la página 82 y como tarea para casa hemos hecho una entrevista a un famoso:
1. Primeramente había que escribir una pequeña presentación (3 o 4 líneas explicando quién era, a qué se dedica... pero sin decir su nombre)
2. Una breve entrevista de 5 o 6 preguntas en la que el entrevistador se enteraba de más datos del famoso
3. Una despedida.
Las hemos leído en clase, si la entrevista estaba bien hecha, los compañer@s adivinaban rápidamente de qué famoso se trataba, si no... Es que algo fallaba.
- Continuando en el tema 5, hemos visto la teoría de las páginas 87, 88 y 89 y hemos realizado la actividad 1 de la página 87 y la actividad 2 de la página 88.
- El viernes 23 era el Día del Libro. Hemos leído el prólogo de El infinito en un junco de Irene Vallejo, uno de los libros de más éxito en la actualidad y que curiosamente, reflexiona sobre la invención de los libros en el mundo antiguo. Hablamos sobre libros y leímos este texto. La actividad consiste en inventarse una historia que le pudiera ocurrir a estos buscadores de libros, continuar un poco lo que Irene Vallejo ha comenzado. Puedes usar la extensión que quieras, pero sí es obligatorio organizar tu texto en al menos tres párrafos. Aquí tienes el texto:
Misteriosos grupos de hombres a caballo recorren los caminos de Grecia. Los campesinos los observan con desconfianza desde sus tierras o
desde las puertas de sus cabañas. La experiencia les ha enseñado que
solo viaja la gente peligrosa: soldados, mercenarios y traficantes de
esclavos. Arrugan la frente y gruñen hasta que los ven hundirse otra
vez en el horizonte. No les gustan los forasteros armados.
Los jinetes cabalgan sin fijarse en los aldeanos. Durante meses han
escalado montañas, han franqueado desfiladeros, han cruzado valles,
han vadeado ríos, han navegado de isla en isla. Sus músculos y su
resistencia se han endurecido desde que les encargaron esta extraña
misión. Para cumplir su tarea deben aventurarse por los violentos
territorios de un mundo en guerra casi constante. Son cazadores en
busca de presas de un tipo muy especial. Presas silenciosas, astutas,
que no dejan rastro ni huella.
Si estos inquietantes emisarios se sentasen en la taberna de algún
puerto, a beber vino, comer pulpo asado, hablar y emborracharse
con desconocidos (nunca lo hacen por prudencia), podrían contar
grandes historias de viajes. Se han adentrado en tierras azotadas por la
peste. Han atravesado comarcas asoladas por incendios, han contemplado la ceniza caliente de la destrucción y la brutalidad de rebeldes
y mercenarios en pie de guerra. Como todavía no existen mapas de
regiones extensas, se han perdido y han caminado sin rumbo durante días enteros bajo la furia del sol o las tormentas. Han tenido que
beber aguas repugnantes que les han causado diarreas monstruosas.
Siempre que llueve, los carros y las mulas se atascan en los charcos;
entre gritos y juramentos han tirado de ellos hasta caer de rodillas y
besar el barro. Cuando la noche les sorprende lejos de cobijo alguno,
solo su capa les protege de los escorpiones. Han conocido el tormento enloquecedor de los piojos y el miedo constante a los bandoleros
que infestan los caminos. Muchas veces, cabalgando por inmensas soledades, se les hiela la sangre al imaginar un grupo de bandidos
esperándolos, conteniendo el aliento, escondidos en algún recodo
del camino para caer sobre ellos, asesinarlos a sangre fría, robarles la
bolsa y abandonar sus cadáveres calientes entre los arbustos.
Es lógico que tengan miedo. El rey de Egipto les ha confiado grandes sumas de dinero antes de enviarlos a cumplir sus órdenes a la
otra orilla del mar. En aquel tiempo, solo unas décadas después de
la muerte de Alejandro, viajar llevando una gran fortuna era muy
arriesgado, casi suicida. Y, aunque los puñales de los ladrones, las enfermedades contagiosas y los naufragios amenazan con hacer fracasar
una misión tan cara, el faraón insiste en enviar a sus agentes desde
el país del Nilo, cruzando fronteras y grandes distancias, en todas las
direcciones. Desea apasionadamente, con impaciencia y dolorosa sed
de posesión, esas presas que sus cazadores secretos rastrean para él,
haciendo frente a peligros ignotos.
Los campesinos que se sientan a fisgonear a la puerta de sus cabañas, los mercenarios y los bandidos habrían abierto unos ojos asombrados y una boca incrédula si hubieran sabido qué perseguían los
jinetes extranjeros.
Libros, buscaban libros.
Era el secreto mejor guardado de la corte egipcia. El Señor de las
Dos Tierras, uno de los hombres más poderosos del momento, daría
la vida (la de otros, claro; siempre es así con los reyes) por conseguir
todos los libros del mundo para su Gran Biblioteca de Alejandría.
Perseguía el sueño de una biblioteca absoluta y perfecta, la colección
donde reuniría todas las obras de todos los autores desde el principio
de los tiempos.
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